Ideario
Fundación Diocesana de Enseñanza "Santo Rostro"
Conoce nuestro Ideario
El Ideario es el conjunto de principios y valores que orientan la actividad y la vida de los centros educativos pertenecientes a la Fundación Diocesana de Enseñanza “Santo Rostro” y de las correspondientes Comunidades Educativas en su servicio a la sociedad.
- La Fundación Diocesana de Enseñanza “Santo Rostro” de Jaén es una institución jurídicamente constituida para ejercer, dentro del ámbito territorial de la Diócesis de Jaén y de acuerdo con sus propios estatutos, los derechos de la Iglesia en materia de enseñanza y colaborar con las familias en su tarea educacional.
- La Fundación “Santo Rostro” tiene como finalidad específica proporcionar una formación integral y una educación cristiana permanente al alumnado de sus centros, teniendo en cuenta sus necesidades educativas y diferencias individuales, para que puedan crecer, al igual que Cristo, en las tres dimensiones humanas que nos dice el Evangelio: “Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”. (Lc 2,52)
- La Fundación aboga por la promoción y divulgación de los valores cristianos entre los miembros de las distintas comunidades educativas que la componen, conforme a los principios y valores propios de la Doctrina de la Iglesia Católica. En este sentido, su labor debe ser entendida como un servicio a la sociedad, ejercido sin ánimo de lucro e integrado en el conjunto de la Pastoral de la Iglesia Diocesana de Jaén.
- Como institución de la Iglesia, la Fundación “Santo Rostro” subraya el carácter confesional católico de sus centros docentes y, en consonancia con ello, estima que el hecho religioso, como respuesta a los grandes interrogantes que el hombre se formula ante su ser y su destino último, es parte integrante de la formación integral de la persona. Tanto el personal de la Fundación como las familias de nuestro alumnado deben ser conscientes de este carácter irrenunciable de nuestros centros, a cuyo cumplimiento deben contribuir positivamente en la medida que a cada cual corresponda, según su función en la comunidad educativa.
- La Fundación Diocesana de Enseñanza concibe la educación como un proceso de formación integral, de calidad y excelencia, desde una concepción cristiana de la persona, de la vida y del mundo, dirigido a la autorrealización de la persona mediante la apertura a los demás y a lo trascendente, a fin de favorecer el desarrollo de una fe personal y comunitaria capaz de comprometer al alumnado en la tarea de construir una sociedad más humana.
- La Fundación propondrá el camino de la belleza (Via Pulchritudinis), concretada en la belleza de la creación, de las artes y de Cristo mismo, como uno de los itinerarios que permite descubrir la vocación humana para adentrarse en el misterio de lo divino y responder así a su anhelo profundo de encuentro con Dios, fuente y origen de toda Belleza, Verdad primera y Bien supremo.
- Es objetivo de la Fundación mantener y reforzar la oferta educativa católica en nuestra Diócesis, para lo que podrá crear, dirigir y asumir la titularidad de centros educativos de cualquier grado, nivel o enseñanza, reglada o no reglada, a fin de garantizar su permanencia y mejora continua, de conformidad con la legislación vigente. En el caso de asumir la titularidad de centros ya existentes, la Fundación velará por mantener su carisma primigenio.
- La Fundación, siendo consciente de la realidad social en la que nace, está abierta al diálogo continuo con otras ideologías.
- Uno de los principios rectores de la Fundación es el de la libertad de enseñanza, entendida, en primer lugar, como defensa de la identidad cristiana de sus centros y, en segundo lugar, como libertad de opción de las familias respecto a la educación de sus hijos e hijas.
- Educar es, además de desarrollar las facultades intelectuales del alumnado mediante la transmisión y elaboración de conocimientos, transmitir y posibilitar una experiencia personal que acreciente su sentido de los valores y genere en él actitudes que conduzcan a la acción, ambos inculcados en el contexto de una concepción cristiana del ser humano.
- Por ello, en el centro mismo de la actividad educativa debe estar la persona en lo más auténtico de sí misma:
- Como sujeto activo de su propia formación, valiosa antes que nada por la índole e intensidad de sus motivaciones.
- Capaz de una actitud crítica y liberadora.
- Sensible ante cualquier forma de deshumanización presente en la sociedad.
- Que adopta como ideal de realización personal el servicio a los demás.
- Para ello, la Fundación “Santo Rostro” favorece el ejercicio de la libertad responsable, desde la formación de una conciencia solidaria, inspirada en los valores del Evangelio, en un ideal de amor, de justicia y de compromiso que promueva la transformación de la sociedad, promoviendo la inclusión social, el espíritu crítico y la igualdad de oportunidades, donde cada persona cuenta.
- Para alcanzar la excelencia educativa, la Fundación busca, como objetivos educacionales, el desarrollo de los aspectos físicos, intelectuales, religiosos, morales, afectivos, humanistas, artísticos y técnicos de su alumnado, todo ello desde la perspectiva de un humanismo cristiano que:
- Permita al alumnado descubrir la dimensión trascendente de la existencia humana.
- Le haga encontrar su fundamento último en Dios como creador suyo y de todo cuanto existe.
- Le lleve a un mejor conocimiento de Jesucristo y de su mensaje.
- Le permita intensificar y ampliar su vivencia de la fe en el seno de la Iglesia.
- Estimule su proceso de maduración en orden al compromiso consigo mismo y con los demás, en conformidad con las exigencias de la moral cristiana.
- Le inste a hacer un uso responsable de las nuevas tecnologías de la información y comunicación y otras tecnologías (aprendizaje en línea y plataformas educativas, uso de redes sociales, herramientas digitales, realidad virtual y aumentada, inteligencia artificial, etc.).
- Entre los valores que se pretende suscitar, adquieren prioridad los siguientes:
- El valor de la autenticidad para aceptar la verdad propia y la de todos, y para vivir la propia vida en coherencia con los valores descubiertos.
- El valor del amor como servicio gratuito y universal, manifestado en la aceptación de toda persona humana con sus valores y defectos y en el compromiso con la justicia.
- El valor de la libertad entendida como capacidad de elección reflexiva y crítica, fundamentada en el amor, y como predisposición para descubrir el significado a la vida y buscar nuevos valores, actitudes y comportamientos.
- El valor de la solidaridad, no como simple asimilación teórica del principio de la fraternidad, sino como hábito en el gesto solidario, lo que implica, como ideal, ir más allá de la mera compasión y simpatía por personas o grupos, hasta la identificación y participación en acciones de servicio orientadas al desarrollo humano de los demás.
- El valor del trabajo, un trabajo serio y constante, comprometido para con uno mismo y para con los demás, que desarrolle en el alumnado la capacidad del esfuerzo personal y el espíritu de sacrificio.
- Los valores del respeto y el diálogo. El respeto se hace esencial para un diálogo efectivo, un respeto que implica reconocer la dignidad intrínseca de cada persona. Ambos valores como herramientas fundamentales para la prevención y resolución de conflictos, para fomentar la confianza y el compromiso y promover la inclusión, la diversidad y la empatía.
- De acuerdo con todo esto, la Fundación se compromete a crear un clima educativo que:
- Favorezca la confianza recíproca, el respeto a la dignidad y a los derechos humanos, la atención personal a los alumnos, la capacidad de escucha y diálogo;
- Desarrolle la capacidad creadora de los alumnos hasta el máximo de su potencialidad, en orden a fortalecer su personalidad con una sincera disposición a ofrecer en todo momento lo mejor de sí mismo;
- Favorezca la integración familia-centro, de manera que se posibilite una fluida y espontánea colaboración mutua en la labor educativa;
- Atienda y desarrolle los aspectos comunitarios de la persona, su capacidad de comunicación y de trabajo en equipo.
- La Fundación plasmará en la realidad estos ideales a través de sus propios centros, concebidos como:
- Una comunidad de servicio a la persona y a la sociedad.
- En permanente interacción con el medio cultural en que estén situados.
- El proyecto educativo de cada uno de los centros se inspira en una concepción cristiana de la persona y del mundo, e intenta ofrecer unas opciones de sentido y unos valores vivenciados en común, como comunidad abierta, viva, alegre, que celebra la fe.
- La comunidad educativa que constituye cada centro está integrada por alumnado, padres y madres, profesorado y personal no docente; y, en ella, la autoridad debe ser entendida como servicio, siempre atenta a la realidad concreta en que se desenvuelve el alumnado y, en general, las familias, a fin de hacer posible, con el esfuerzo y la colaboración de todos, la realización del presente ideario.
- La Fundación promueve formar al alumnado para que sea capaz de:
- Alcanzar una formación integral desde una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo.
- Promover los valores cristianos en el compromiso cotidiano a la luz del Evangelio.
- Dignificar y transformar su entorno social con acciones solidarias, altruistas, honestas, justas.
- Iluminar el mundo del saber y de las ciencias con la fe y los valores del Evangelio, desarrollando el juicio crítico y la capacidad creadora, orientando el discernimiento hacia la justicia, el servicio y la autodisciplina en el marco de una búsqueda constante de la verdad.
- Ser partícipe activo en la tarea de construir un mundo mejor, conscientes de sus deberes, derechos, respetuoso de las ideas y opiniones ajenas.
- Reconocerse como un ser creado por Dios aceptando y respetando su propio cuerpo.
- Respetar, cuidar y proteger el mundo que le rodea, como don de Dios que es, de “nuestra casa común, fomentando la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral” (Laudato Si 13), siendo conscientes de que “todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades” (Laudato Si 14).
- El personal docente y no docente constituye el cauce más decisivo con que cuenta la Fundación para el cumplimiento de sus propios fines en el campo de la Educación.
- El personal docente debe considerarse a sí mismo, no sólo como mero transmisor de conocimientos, sino como un auténtico educador capaz de suscitar en el alumnado un proceso de aprendizaje que:
- Se nutra de la vida misma del alumno/a, como interpretación de la propia experiencia.
- Despierte el amor y el gusto por la contemplación de cuanto le rodea.
- Facilite la expresión de su propia afectividad y desarrolle la sensibilidad artística.
- Estimule el conocimiento de la realidad y aliente su sentido crítico como autodefensa frente a todo dogmatismo.
- Conceda más importancia a la adquisición de métodos de trabajo que a la simple memorización de datos.
- Predisponga para un buen desempeño de la futura profesión.
- No imparta enseñanzas de fe o de moral que contradigan la doctrina de la Iglesia.
- El personal, por el propio hecho de su incorporación a cualquiera de sus centros, acepta el presente ideario de la Fundación y se compromete, no sólo a respetarlo y acatarlo, sino a realizarlo en la tarea educativa de cada día, aparte de comprometerse a una actualización continua en su formación, entre la que está la propuesta desde la propia Fundación.
- Al optar libremente por los centros educativos de la Fundación, las familias aceptan y acatan el presente ideario, comprometiéndose a cumplirlo y realizarlo, manteniendo una estrecha colaboración con el profesorado en la tarea educativa de sus hijos/as, y participando activamente en la vida de los centros a través de los órganos legalmente establecidos o aquellas otras vías que promueva cada centro.
- La Fundación Diocesana de Enseñanza “Santo Rostro” pretende:
- Crear en cada centro una auténtica comunidad educativa cimentada en la participación y corresponsabilidad, en la que se capacite al alumnado para asumir sus responsabilidades en la vida social y política, de manera que, en ella prevalezca una valoración de la persona, fundada en lo que es y no en lo que tiene o produce.
- Atender la realidad concreta de cada alumno/a mediante el diálogo interpersonal y las tutorías.
- Promover su participación en actividades diversas que faciliten el logro de una educación integral.
- Ofrecer, en fin, a la sociedad una educación cristiana, claramente inspirada en un sentimiento trascendente de la vida y en los principios de la doctrina y la moral católicas. De acuerdo con este propósito, proporcionará a su alumnado posibilidades de participar en vivencias comunitarias de la fe que, unidas a una adecuada instrucción, les capaciten para realizar una opción personal de carácter religioso desde la reflexión y la responsabilidad.
Texto aprobado por el Patronato de la Fundación el día 25 de junio de 2024.