Saludo del Obispo de Jaén

Fundación Diocesana de Enseñanza "Santo Rostro"

EXCMO. SR. D. SEBASTIÁN CHICO MARTÍNEZ
OBISPO DE LA DIÓCESIS DE JAÉN Y PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN DIOCESANA DE ENSEÑANZA SANTO ROSTRO

Queridos amigos:

Fruto del compromiso de la Iglesia de Jaén con la sociedad, en todos sus ámbitos, el día 3 de noviembre de 2023 tuvo lugar la sesión constitutiva del Patronato de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santo Rostro, en cuyo nombre os quiero saludar y daros la bienvenida.

Con esta Fundación de enseñanza hemos abierto una nueva vía de trabajo en nuestra Diócesis jienense en el ámbito educativo, que tiene como principal misión la formación integral –académica, humana y religiosa­– del alumnado. Una educación, que no sólo le aporte la excelencia académica a la que todo docente aspira, sino que también esté inspirada en los sólidos valores cristianos que emanan del Evangelio, de la Doctrina Social de la Iglesia y enraizada en las necesidades del tiempo presente.

Esta Fundación diocesana nace bajo la premisa de que en el centro mismo de su actividad educativa debe estar la persona, en lo más auténtico de sí misma: capaz de mostrar una actitud crítica y liberadora; sensible ante cualquier forma de deshumanización presente en la sociedad; que adopta como ideal de realización personal el servicio a los demás, a la sociedad.

La finalidad de este proyecto es dotar la educación de nuestros alumnos de calidad humana, espíritu crítico y creativo, con el fin de formar a hombres y mujeres responsables de sí mismos y comprometidos con el mundo que los rodea, para construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria. De esta forma, los centros educativos que la constituyen, y aquellos que puedan adherirse en lo sucesivo, encuentran en ésta la posibilidad de continuar ofreciendo su servicio a la sociedad, sin perder el carácter identitario o carisma que los animó desde el día en que, respondiendo a un momento de la historia, lo imprimieron sus fundadores.

Como bien sabéis, el ser humano es religioso por naturaleza. La búsqueda de la trascendencia es una necesidad natural de todo hombre y mujer en todo tiempo y lugar. Estamos creados para lo Infinito, lo Sobrenatural. Por lo que toda formación debe responder, también, a las inquietudes más profundas del corazón de la persona.

El crecimiento integral que desde la Fundación Santo Rostro se ofrece está basado, y enraizado, en el mismo Jesucristo, que debe ser el modelo y maestro para nuestras vidas y las de vuestros hijos e hijas. De él se decía: «Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,52). Sorprende que el Hijo de Dios vaya creciendo como cualquiera de nosotros, no solo en su desarrollo físico, sino también en sabiduría y gracia. Esto nos recuerda la importancia de cultivar no solo el cuerpo, sino también la mente y el espíritu.

La vida de Jesús nos muestra un modelo de equilibrio. A medida que crecía físicamente, también aumentaba en conocimiento y en su relación con Dios y los demás. Este equilibrio es algo a lo que todos podemos aspirar, buscando el crecimiento armonioso e integral en todas las áreas de nuestra vida.

Crecer en estatura

El crecimiento es un proceso continuo y natural. Jesús, siendo el Hijo de Dios, vivió una vida humana auténtica y completa, señal de su encarnación verdadera. Él también pasó por las etapas normales del desarrollo humano, que van configurando a la persona. Esto nos recuerda que el crecimiento lleva tiempo y es parte de la experiencia humana que vivimos en los ambientes en los que nos desarrollamos, especialmente en el familiar y, en el momento en el que se encuentran vuestros hijos, el educativo.

Jesús, aunque experimentó el cansancio, el hambre y el dolor, como nosotros, cuidó su cuerpo y lo preparó para la misión que le esperaba. Un crecimiento equilibrado y saludable en todos los sentidos nos permite una interacción adecuada con los demás, así como servirles mejor, amarlos más profundamente y cumplir con nuestra misión de manera más efectiva en la sociedad.

Crecer en sabiduría

Vivimos en una era donde la información está al alcance de nuestras manos, pero la sabiduría, esa capacidad de aplicar el conocimiento, es más valiosa y necesaria que nunca. La sabiduría se diferencia del conocimiento intelectual en que no se trata solo de acumular saberes, sino de tener la capacidad para discernir cómo usarlos en la vida cotidiana.

Jesús, también se sometió a este proceso humano; se dedicó a aprender, escuchar y comprender. No solo crecía corporalmente, sino también en su capacidad de entender la vida y de actuar según la voluntad de Dios. Su crecimiento en sabiduría refleja una vida interior rica y una constante apertura al Padre.

En la actualidad, también nos enfrentamos constantemente a desafíos y problemas complejos que requieren soluciones sensatas; para ello es necesario adquirir una buena sabiduría para poder discernir la verdad de la falsedad, lo bueno de lo malo, y para actuar con integridad y justicia.

Crecer en gracia

Y, en tercer lugar, crecer en gracia, que no es otra cosa que crecer en el Señor, en su amor. Significa vivir en constante búsqueda de la voluntad de Dios, esforzándonos por configurar nuestra vida con Cristo, de manera que seamos un reflejo del amor de Dios.

Jesús quiere crecer en esta relación con Dios, por eso necesita dialogar con los maestros y los doctores del Templo, y se desarrolla y madura como cualquier joven. El crecimiento en gracia es necesario en nuestra vida para poder responder a las preguntas tan fundamentales como el sentido de la misma, ofreciendo razones sólidas para vivir y afrontar el futuro con dignidad y con esperanza, desde la óptica de Jesús; el crecimiento en la gracia nos aporta solidez de principios y criterios morales sobre los que asentar nuestra condición de humanos y de ciudadanos.

Nuestro compromiso quiere ser firme con la sociedad y con el futuro de los que algún día estarán al frente de nuestros destinos. Por lo que esta Fundación ofrece valores que han de ser cultivados en común, en una comunidad abierta, viva, alegre, que celebra la fe. Estando puestos en el centro de esta fundación Santo Rostro los alumnos, también lo están las comunidades educativas y las familias, porque todos –cada uno en nuestro ámbito de actuación– somos necesarios para la forja de las personas aquellos que serán el día de mañana.

Con alegría, esperanza y visión de futuro os ofrecemos la Fundación Diocesana de Enseñanza Santo Rostro, con el entusiasmo con el que ha sido creada, en pro de la educación y la formación de los hombres y mujeres del futuro de nuestra tierra.

 

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.  

Sebastián Chico Martínez

Obispo de Jaén